La Oración, Nuestra Guarantia de Victoria con Dios

Publicado por Hna. Deborah Negron – Hija de Dios – Postrada ante su presencia – Sierva y elegida para Pregonar sus Maravillas.

En hablar contigo encuentro paz. Encuentro seguridad y fortaleza. Pues tu Señor escuchas y conteststas mis oraciones.  No te escondes de mi aun cuando fallo. Y cuando duda mi alma me amonestas en la oración. Me afirmas y me traes a la memoria tu fidelidad. Pues me haz reconciliado para con el Padre. Haz hecho de mi tu hijo. Me haz establecido en lo eterno pues me haz dado vida eterna en ti por medio de tu sacrificio.

Jesús, haz borrado mis manchas y haz limpiado mi alma del pecado adanico. También mis rebeliones tú haz separado lejos de mi. Con la tinta de tu sangre tomaste el libro y cubrirte cada evidencia de mi pecado. Cuan maravillosa es tu gracia. Cuan bello son tus estatutos. Haz hecho que mi alma deseé lo tuyo. Pues pones el querer como el hacer.  Llenas mi boca de verdad y mis pensamientos en ti están fijados. Pues me llamaste de las tinieblas a tu luz admirable. Me llamaste para que me deleitará en lo celestial y eterno. Mi alma se regocija en saber que escuchas mi clamor y que mis peticiones están delante de ti.

Mi fe no es en vano. He creído y me a sido contado como justicia. He co fiado y no seré defraudado. He buscado pues tu Rspiritu Santo me ha hecho entender los misterios de tu Palabra. Haz abierto mis ojos y mis oídos están atentos a tu voz.

Tu me Palabra me amienta y me convence de que eres fiel a los que te buscan. De mañana te busco y encuentro dirección. En tu presencia encuentro la convicción de que estas comprometido conmigo. Pues en tu Palabra aprendo tu voluntad tad. Y leo como me haz amado con amor eterno. Tu honras a los que te honran. Y tu levantas al que se humilla. Cuan excelentes son tus bondades y tu misericordia me regalas cada nuevo amanecer.  Por esto alabo tu nombre y me dedico a servirte y a honrar tu santo nombre.  Con mis labios declarare que solo tu eres Dios. Y que solo tu eres El Señor.  Eres el que salvas y sanas, enderezas y restauras. Te olvodas del pecado y te acuerdas que somos polvo, cuando venimos arrepentidos a ti.

Oh Dios, cuan grande es tu amor hacia los que has elegido desde antes de la fundación del mundo. A tu misericordia apelamos y por tu amor apelamos a ti. Pues reconocemos nuestra fragilidad. Y que nuestro pecado siempre esta delante de nuestros ojos. Quita de nosotros toda culpa. Abre nuestro entendimiento para que veamos tu sacrificio como suficiente.

Ya haz hecho que nuestro nombre este escrito en el libro de la vida. Ya nos haz justificado en Cristo.  Ya nos haz hechos reyes y sacerdotes para la gloria de tu nombre.  Oro que nos abras el entendimiento para que vivamos a la luz de esta gran verdad.

Somos tus hijos y nada ni nadie nos arrebatará de tu mano. Somos lavados a precio de sangre, y no sangre de carnero sino del Santo Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

Me apropio de tu Palabra. Me aferro a tu ley. Me escondo detrás de la cruz y me cubre la sangre de tu hijo Jesús.  Todo ser humano tiene que volverse a tu en el final. Toda lengua confesara que tu eres Dios. Pero para nosotros no eres Dios distante. Eres Padre y el que dio todo para rescatarnos de nuestros malos caminos.

Oro la oración de Daniel 9:18, Préstanos oído, Dios nuestro; abre los ojos y mira nuestra desolación y la ciudad sobre la cual se invoca tu nombre. Al hacerte estas peticiones, no apelamos a nuestra rectitud, sino a tu gran misericordia.

Tu eres que haz cambiado nuestro lamento en baile. Tu eres el que haz hecho que seamos llamados hijos de Dios.  Miramos atravez de la sangre de tu hijo y escucha nuestras oraciones.

Por la mañana, Señor, escuchas mi clamor; por la mañana te presento mis ruegos, y quedo a la espera de tu respuesta.      Salmo 5:3

Sepan que el Señor honra al que le es fiel; el Señor me escucha cuando lo llamo.  Salmo 4:3

Tuya es la alabanza en Sion, oh Dios, Y a ti se pagarán los votos. Tú oyes la oración; A ti vendrá toda carne. Las iniquidades prevalecen contra mí; Mas nuestras rebeliones tú las perdonarás.
Salmos 65:1‭-‬3

Señor, nos ponemos de acuerdo para interceder por este mundo que se pierde. Oramos por nuestra nación y todas las naciones sobre la faz de tu tierra.

Nos unimos como un solo hombre y rogamos a ti. Pues tu Palabra nos dice,

Además les digo que, si dos de ustedes en la tierra se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan, les será concedida por mi Padre que está en el cielo. Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. Mateo 18:19 – 20

Por estas razones podemos acudir al Todopoderoso y al Eterno. En Cristo venimos con confianza.

Esta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que, si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye. 1 Juan 5:14

Oramos por los ciegos de espiritu, oramos que sean abiertos sus ojos. Oramos por los sordos de espiritu, para que vivifiques sus espíritus y sean convertidos al escuchar tu evangelio. Oramos por los cojos que estando en tu camino tropiezan porque son débiles. Afirmamos en ti. Oramos por los lentos para entender. Pues tu das sabiduría.

Ayúdanos a estar confiados siempre pues dices en tu Palabra

Por nada estén afanosos; más bien, presenten sus peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús. Filipenses 4:6 – 7.

Tu guardarás nuestros corazones. Oro y oramos que hagas tu voluntad en cada vida. Y que en nosotros encuentres ese pueblo cuya confianza no varía ni se debilita. Ayudanos a serte fiel. Y seremos como árbol plantado junto a corrientes de agua que su ojo no cae.

Lumbreras que señalen a otros la verdad y el camino estrechó y seguro. Sean los dichos de mi boca agradable a ti en esta oración.

Señor salva a los que nos has dado. Cada hijo descarriado, vuelve los a ti. Vuelve el corazón de los hijos hacia los padres. Y el de los padres hacia sus hijos. Trae y confirma a los que se han extraviado. Quita sus escamas y abre sus oídos a tu verdad.

Al enfermo, trae sanidad integral. Trae sanidad espiritual y física y mental. Que cada uno sea restaurado para la gloria de tu nombre. Al débil Trae fortaleza para que se aferre a ti y a tu Palabra. Por que tu Palabra es transformadora. Y es pan y vida.

Estsbelce tu reino sobre nosotros y haz resplandecer tu rostro sobre tus hijos. Somos tuyos.

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