El Amor Manifestado En Cristo…

Somos Justificados por La Fe Injertados en El Eterno

El Amor Manifestado En Cristo…
Somos Justificados por La Fe
Injertados en El Eterno
Por Hna. Deborah Negron

Romanos 3:21-29
Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley. ¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente, también de los gentiles.

No eramos parte de la Vid…
Soliamos ser silvestres…
Nuestro proposito no era Fijo,
y no teniamos quien nos cultivase…
Podiamos facilmente ser arrancados y hechados al fuego. El sol podía facilmente secar nuestras hojas y hubieramos perecido.
La lluvia podia haber ahogado nuestras raizes y nos hubieramos muertos sin uno qué nos pusiese atencion.

Pero El Labrador, El que cultiva los corazones de la tierra vino. Él tomó éste olivo silvestre qué éramos nosotros y nos injerto en la Vid Verdadera. El nos dio vida con proposito. Nos puso en un jardín hermoso dónde pudieramos vivir en seguridad. Con la luz de su presencia, y con la fuente de su manantial eterno cuida de nosotros.
Nos puso en un lugares de proposito.
En éste lugar daremos buen fruto y tendremos la posibilidad de crecer con fortaleza y madurar en la fe. Aqui tenemos alimento para nuestras raices. Tenemos una tierra fertilizada pues él tronco es Cristo.
Las raices suelen alimentarse de la fundacion de su Palabra. Y con paz podemos vivir Vidas llenas del halito de su Espíritu Santo.

Nosostros somos aquellos silvestres que se les dio el privilegio de ser escogidos pars ser parte de la Vid Verdadera.

Juan 15:1-5, nos dice,
Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

Fuera de Cristo no hay Paz, no hay seguridad, no hay descanso. En Él tenemos Vida y esa en abundancia.
En Él tenemos estabilidad aún en medio de las tormentas de esta vida. En medio de las incertidumbres del camino, en Cristo tenemos gozo. Pues Él a Prometido nunca dejarnos.
Él a Prometido ser la luz que alumbra nuestro vivir. Él es Eterno y por eso nosotros también viviremos eternamente.
Fuera de Él nada podemos hacer. Más con Cristo daremos frutos por su Gracia.
Su perdón y su misericordia nos ha alcanzado y somos parte del Jardín Eterno.

Bendito sea Éste Labrador. Bendito sea Éste qué cultiva nuestras vidas para que sigamos floreciendo para su gloria.

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